lunes, 27 de julio de 2009

Bruce Springsteen en San Mames


Lo de ayer fue una pasada. Un concierto de Bruce Springsteen siempre es una apuesta segura, pero ni mis previsiones más optimistas podían vaticinar la que se nos venia encima.
Anoche San Mames disfruto como nunca (como pocas veces).

Hoy, mucho cansancio y con American Land en la cabeza. Ni el tiempo ni la cabeza me dan esta mañana para escribir una cronica decente, así que os transcribo la de Andrés Portero para Deia, y que suscribo al 98%.

Si Old Trafford, el campo donde juega el Manchester United, es el teatro de los sueños, anoche San Mamés fue La Catedral de los sueños. Al menos para las 36.000 almas que abarrotaron el estadio del Athletic en el primero de los conciertos incluidos en la gira estatal de este año de Bruce Springsteen, que noqueó a sus fans con un show repleto de fuerza, cercanía, alguna rareza de su discografía, leves apuntes de su reciente Working on a dream, del que sólo tocó dos temas, y un montón de himnos de estadio ante un público entregado e intergeneracional que vio cumplido su sueño de rock & roll. Bruce goleó... y ellos, felices después de un concierto que casi se fue hasta las tres horas de duración.

Con media hora de retraso sobre la hora prevista, las 21.30 horas, casi sin luz solar y con un estadio de San Mamés a reventar y expectante, el acordeón de Nils Lofgren (atacó, por sorpresa, el popular Desde Santurce a Bilbao, pillando a la gente desprevenida) y las palmas del público más intergeneracional que puede asistir a un concierto de rock (aitites y niños de menos de 10 años incluidos), dieron entrada a la banda, que se arrancó con la orden de Springsteen (one, two, three, four...) y la descarga de un inesperado The ties that bind con Max Weimberg brutal a la batería, empujando, como siempre, a la banda. "Kaixo Bilbao, hemen nago eta pozik", saludó Bruce antes de interpretar, fiero y sin concesiones, el clásico Badlands.

El estadio era pura electricidad desatada, con Bruce (que tuvo el detalle de salir a la barra del estadio a las 19.00 horas para saludar a los fans y hacerse fotos con ellos) pisando el acelerador, sacando la voz más abajo del estómago, y maltratando a su guitarra. Aquello era ya una olla a presión. Como cuando Javi Martínez mojó en la semifinal de la Copa ante el Sevilla. Con las pantallas de vídeo acercando primeros planos de todos los músicos y del público, y con un sonido alto y prístino, el Jefe gritó "¿hay alguien vivo ahí fuera Bilbao?". Y vaya si lo había. Y se entregaba tanto como Bruce, que se daba su primer baño de masas entre los fans, con la gente agarrándole las piernas y algún beso robado a un niño, incluido.

Bruce y su inseparable The E Street Band, sin los coros de su esposa, Patti Scialfa, desaparecida en esta gira 2009, iban vestidos elegantemente de negro y demostraron que la camaradería y el rock pueden hasta darle la espalda a las arrugas, las enfermedades y el paso inevitable de los años. Con Bruce de timonel, en magnífica forma física, hercúleo, cercano y feliz como un niño con una piruleta cuando patea un escenario, la banda ya no arrolla como a finales de los 70 y los 80, cuando no tenía rival, pero todavía mantiene el nivel. Por ejemplo, el saxofonista de color, Clarence Clemons, no necesitó sentarse tanto como en 2008 y sus solos sonaron más explosivos y sin errores que en su gira anterior.

Eso sí, su papel estelar de antaño recae ahora en el soprano Steve Van Zandt, que compitió por el micro con Bruce en los temas más cañeros y alegres, y protagonizó, tras el popular y coreado Hungry heart, el épico Outlaw Pete, primer corte que sonó de su último disco, introducido por unos guiños iniciales a Ennio Morricone con Clarence ocupándose de la armónica y con la aportación de dos coristas que ya le acompañaban en la gira Seeger Sessions, Curtis Kings y Cindy Mizelle, que fueron apareciendo esporádicamente sobre el escenario aunque sin que sus voces destacaran demasiado. Como apoyo, también hubo proyecciones desde el fondo del escenario, de paisajes, cielos y nubes, que se repitieron periódicamente.

Tras el rockabilly acústico Working on the highway, de su disco Born in the USA, la fiereza y electricidad inicial bajó con el tema que titula su último trabajo, Working on a dream (el silbido, cosa de Clarence), con discurso incluido de Bruce, que, en plan predicador soul, advirtió que iban a rockear con gran fuerza ("la vamos a liar", dijo en castellano, "nosotros ponemos la música y vosotros, los gritos"). Todo es posible con el poder de la música. Y el del público, que le dio la razón rugiendo como un león zurigorri.

Después de un sorprendente Murder incorporated, auténtica rareza que no se incluye en su discografía oficial y en la que las guitarras de Nils y, especialmente, de Springsteen y Steve echaron chispas eléctricas, la trilogía de la crisis quedó reducida a Johnny 99, en plan country rock trotón y con Nils luciéndose con el pedal steel y Soozie Tyrell sacando humo de su violín campestre. Después, sonaron, maravillosas, la acústica y lírica Factory, una joya de su disco Darkness on the edge of town dedicada a la clase trabajadora, y la rockera Because the night, conocida en su día gracias a Patti Smith y que volvió a plantear un auténtico duelo de electricidad y comunión con el público.

Y tras un contagioso Raise your hand, que fue seguido por un mar de brazos, Bruce aprovechó para recabar carteles (algunos realmente originales, trabajados hasta la extenuación y hasta suspendidos en el aire por grandes globos) con las peticiones del público de las primeras filas.

Ahí se inició, para sus fans más antiguos, algunas fases de lo mejor del recital debido a las concesiones del rockero, que regaló temas poco habituales como el rudo This hard land y el clásico Thunder road, que sonó como una apisonadora. Mención aparte merece la interpretación !!en pleno verano!! de Santa Claus is coming to town (al del cartel habría que colgarlo, con tanta maravilla que esconde su discografía), un villancico que dejó de lado otras canciones que habían solicitado como Racing in the streets y Drive all night. Menos mal que después recuperó un tema de su discografía inicial y el speedico rock My love will never let you down, también desaparecido de sus conciertos durante años y sólo encontrable en Tracks, en el que la batería sonó poderosa, haciéndole un corte de mangas a la artritis de Max.

La energía positiva de la soulera Waiting on a sunny day, con Bruce activo frente al público, la colaboración de un niño atacando el estribillo y el violín empujando, al igual que el saxo en su conclusión, logró otro de los momentos culminnantes de la velada, con el público coreando "oooh, oooh..." y abrió la puerta a la recta final de un recital de casi tres horas de duración donde también se escuchó otra tonada legendaria, como la poderosa The promised land, con The E Street Band empleándose a fondo, a la vez que clásicos recientes como The rising y Lonesome day, y otros imperecederos como The river y ese sueño de escapadas adolescentes que es Born to run, obligado en todas sus actuaciones porque expresa el espíritu de aquellos que necesitan la huida y la carretera para sentirse a gusto.

A la hora de cerrar esta edición, cerca de la medianoche, el público que abarrotaba San Mamés seguía rendido, sudoroso... y feliz, esperando el bis, sabedor de que había asistido a una noche que nunca olvidaría. Sobre todo si había suerte y, al final, podían disfrutar con los aires irlandeses de American land y, ya en la recta final, vibrar con algunos de sus éxitos comerciales más rotundos, perfectos para hacer reventar estadios, como Dancing in the dark y Glory days, con ese meddley de rock incandescente que es Twist and shout. Cerca de la gloria y la tierra prometida gracias al rock. Y a los sueños. Donde todo es posible, al menos por unos instantes. Como cuando Toquero se la clavó al Barcelona.

Foto: EFE/Miguel Toña

El setlist:

0. Desde Santurce a Bilbao
1. The Ties that Bind
2. Badlands
3. Hungry Heart
4. Outlaw Pete
5. Working on the Highway
6. Workin' on a Dream
7. Murder, Inc.
8. Johnny 99
9. Because the Night
10. Factory
11. This Hard Land
12. Raise Your Hand
13. Santa Claus Is Comin' to Town
14. Thunder Road
15. Does this Bus Stop at 82nd Street?
16. My Love Will Not Let You Down
17. Waitin' on a Sunny Day
18. The Promised Land
19. The River
20. Radio Nowhere
21. Lonesome Day
22. The Rising
23. Born to Run
24. You Never Can Tell
25. Jungleland
26. American Land
27. Rosalita (Come out tonight)
28. Dancin' in the Dark
29. Twist and Shout

2 comentarios:

Eneko dijo...

Y todavía me estoy acordando del bocadillo de chorizo. Maldita sea!!!

CESAR LLAGUNO NOVALES, EDITOR dijo...

bruce springsteen? otra vez?
haha ahaha